Manuel Buendía

Manuel Buendía Tellezgirón nació en Zitácuaro, Michoacán, el 24 de mayo de 1926. Fue el tercer hijo de José Buendía Gálvez, oriundo de Chimalhuacán, Estado de México, y Josefina Tellezgirón Tinoco, del Distrito Federal, quienes recién casados se trasladaron a Zitácuaro.

Manuel cursó la primaria en un colegio de monjas ubicado frente al antiguo Teatro Juárez de Zitácuaro. Doña Josefina quería que fuera sacerdote y al concluir la primaria, a los 12 años de edad, fue enviado a Morelia e inscrito en el Seminario Menor, donde permaneció tres años. En esa época, en 1941, descubre su vocación periodística y empieza a colaborar en la revista La Nación del Partido Acción Nacional.

Al morir su madre el 21 de junio de 1941, Manuel deja el Seminario y regresa a Zitácuaro. Dos años antes había fallecido su hermano José víctima de diabetes juvenil y en 1943, muere su hermano Roberto en un accidente de motocicleta.

Ya en Zitácuaro, Manuel da clases en una escuela primaria durante dos años. En 1943 marcha a la Ciudad de México e ingresa becado al Instituto Patria, escuela de jesuitas, en la que es discriminado debido a su precaria situación económica.

Una vez terminada la preparatoria, se inscribe en la Escuela Libre de Derecho, pero deja los estudios por dos motivos: su enfado ante el ambiente escolar y la trágica muerte de su padre a manos de unos malvivientes en Zitácuaro, el 15 de enero de 1945. Manuel se hizo cargo de la familia.

En la Ciudad de México, Manuel retoma su vocación periodística y busca acomodo nuevamente en la revista La Nación, órgano informativo del PAN, partido con el cual en un principio simpatiza y del que se alejaría andando el tiempo.

Permanece ahí de 1949 a 1953. En La Nación, se enamora de la secretaria de la revista, Dolores Abalos Lebrija, con quien se casa el 29 de enero de 1955.

Dos años antes, en 1953, Manuel había sido contratado como reportero de guardia en el diario La Prensa. Pronto ingresó a la cooperativa y desarrolló en la fuente policiaca sus dotes reporteriles, que lo llevaron en poco tiempo a cubrir las secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores, y después las actividades del presidente Adolfo Ruiz Cortines.

En 1958 inicia en La Prensa la columna “Red Privada”, que firma con el seudónimo de Héctor Juvenal. En tal rotativo ocupa varios cargos, entre ellos el de Presidente del Consejo de Administración, y el 4 de enero de 1960 es nombrado director del diario, función que ejerce hasta julio de 1963, en que es expulsado de la cooperativa con otros compañeros a consecuencia de un conflicto interno. Con Buendía como director, La Prensa se transforma y amplía su presencia.

Al dejar La Prensa, edita –hasta el 30 de agosto de 1964– Crucero “Semanario de actualidad mexicana y mundial” con el apoyo de la cooperativa de El Día. En aquel semanario publica las columnas “Concierto Dominical”, que firma como D.I. Ogenes y “Para control de usted”, sin firma.

En 1965 es nombrado asesor de relaciones públicas y prensa en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con Guillermo Martínez Domínguez, cargo que ocupa hasta 1970. Su visión de lo que debía ser una oficina de comunicación lo lleva, entre otras cosas, a crear la Revista CFE y a organizar la editorial de la empresa.

Buendía establece las bases para que la oficina de comunicación no se circunscriba a la emisión de boletines, y la convierte en un “instrumento indispensable para vincular al pueblo con las acciones del gobierno”.

Por esas fechas reanuda sus colaboraciones en El Día con la firma J.M. Tellezgirón: desde el 21 de enero de 1966, entre semana pública la columna “Para control de usted”, y desde el 2 de julio de 1972 aparece “Concierto Dominical” que después rebautiza como “Concierto Político”.

El 1 de enero de 1971, Buendía ocupa la Dirección de Prensa y Relaciones Públicas del Departamento del Distrito Federal con el regente Alfonso Martínez Domínguez, y renuncia el 13 de junio del mismo año a raiz de la matanza de estudiantes normalistas.

De 1972 a 1973 es asesor de Guillermo Martínez Domínguez, titular de la Nacional Financiera. Ahí traba amistad con Gerardo Bueno Zirión quien, al ser designado director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, propone a Manuel ocupar la dirección de Prensa y Relaciones Públicas de esa institución el 20 de agosto de 1973. En el Conacyt, Buendía aplica toda su experiencia a la divulgación científica, actividad entonces virgen en el país. Despliega una estrategia no sólo para informar sobre los avances en materia de ciencia y tecnología, sino para crear entre la opinión pública una base de apoyo a esas actividades.

Durante su gestión —del 20 de agosto de 1973 al 30 de noviembre de 1976–, el Consejo publicó diez libros y más de 130 folletos con temas científicos y tecnológicos, editó las revistas especializadas Ciencia y Desarrollo y Comunidad Conacyt y Conexión; e inició en El Día una de las primeras secciones de ciencia y tecnología, entre otras tareas.

La primera vocación de Buendía fue la docencia, y nunca la perdió. De 1952 a 1967 fue profesor de tiempo completo en la escuela de periodismo “Carlos Septién García”, en donde impartió la materia de redacción periodística. Entre 1967 y 1970 dio seminarios sobre el mismo tema, y entre 1971 y 1972 dictó una conferencia semanal.

En 1973, el director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Henrique González Casanova, lo invitó a dar clases como profesor de asignatura, tarea que cumplió hasta su muerte en 1984. Impartió redacción y oficinas de prensa.

En diciembre de 1976 Buendía renuncia al Conacyt y decide ser columnista de tiempo completo. Deja de publicar “Para Control de Usted.” en El Día y el 3 de enero del año siguiente reaparece “Red Privada” en los 23 “Soles” de la Organización Editorial Mexicana, antigua Cadena García Valseca.

El 17 de agosto de 1978 suspende sus colaboraciones en los “Soles” debido a problemas de censura y se traslada a El Universal, en donde publica del 28 de agosto al 1 de diciembre del mismo año cuando nuevamente lo alcanza la censura. En ese mismo mes recibe la hospitalidad de Excelsior y al mismo tiempo la Agencia Mexicana de Información (AMI), que dirige José Luis Becerra, distribuye “Red Privada” a 40 diarios de todo el país.

Buendía es ya el columnista más leído e influyente. Su participación en televisión –canales 11 y 13– y en radio, sus colaboraciones especiales en publicaciones del exterior, la distribución de algunas de sus columnas en el extranjero por la agencia Inter-Press, su condición de experto a consultar por la prensa foránea, su presencia multiplicada en foros, conferencias y encuentros, y la publicación de sus dos primeros libros –Red Privada y La CIA en México–, lo van consolidando como el más sobresaliente periodista mexicano de la segunda mitad del siglo.

El valor de su figura en el ámbito del periodismo mexicano se confirmaría el 30 de mayo de 1984, cuando un sicario lo ultimó por la espalda para cerrar el foro en que se había convertido su columna “Red Privada”.

Su voz quiso ser acallada… y se volvió permanente.

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